Desde el balcĂłn de LucĂa
A veces no es el silencio lo que duele…
Es la falta de bĂşsqueda.
Me fui esperando que tocaras la puerta. Que preguntaras si estaba bien.
Que lucharas un poquito por mĂ.
Pero no lo hiciste.
Y ahĂ, en ese eco vacĂo donde yo solĂa esperarte, entendĂ todo:
Que para ti fui una opciĂłn.
Y para mĂ, tĂş eras el universo.
Asà que dejé de escribirte mentalmente.
De imaginar respuestas.
De volver en pensamientos.
Me quedé conmigo.
Y descubrà que soy más que suficiente.
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