🔥 Columna XXXVI — Epstein no fue un monstruo aislado: fue un sistema protegido

Desde el balcon de Lucia…

No nos sigan vendiendo el cuento cómodo del “hombre malo que actuó solo”.
Jeffrey Epstein no fue una anomalía. Fue el producto perfecto de un sistema que protege poderosos, negocia impunidad y sacrifica a las víctimas en nombre de la estabilidad de las élites.

Epstein no sobrevivió décadas abusando niñas porque era “astuto”.
Sobrevivió porque había fiscales que miraron hacia otro lado, instituciones que firmaron acuerdos vergonzosos y estructuras económicas que facilitaron su red.

Hubo un acuerdo de no-procesamiento que le dio privilegios que cualquier persona pobre jamás habría recibido.
Hubo fallas graves bajo custodia federal.
Hubo dinero fluyendo sin consecuencias.

Y ahora, como si la historia no fuera suficientemente cruel, el propio Estado vuelve a herir a las sobrevivientes exponiendo información sensible en publicaciones oficiales mal manejadas.
Eso no es un error técnico.
Eso es lo mismo de siempre: el sistema protegiéndose y dejando a las víctimas pagando el precio.

Porque seamos claros:
cuando la justicia es suave con los ricos y brutal con los pobres, no es justicia — es administración de privilegios.

Lo verdaderamente obsceno no fue solo Epstein.

Fue todo lo que lo rodeó.

Fiscales negociando en silencio.
Instituciones mirando al piso.
Banca y poder económico funcionando como lubricante de la impunidad.

No se sostiene una red de abuso sin:
✔ silencios comprados
✔ acuerdos legales amañados
✔ protección institucional
✔ y una cultura que cree que el dinero compra absolución

Epstein no fue el cáncer.
Fue el síntoma.

Y basta ya del circo de “listas” sin consecuencias

Mencionar nombres sin procesos judiciales serios solo crea ruido.
Lo que sí está probado es el patrón estructural de encubrimiento.

El problema no es el morbo.
El problema es que nadie quiere desmontar el sistema que permitió todo esto.

Porque hacerlo implicaría tocar:
— poder político
— poder financiero
— poder institucional

Y ahí es donde siempre se frena la justicia.

Lo que exigimos no es espectáculo. Es rendición de cuentas real.

🔥 Protección total a sobrevivientes
🔥 Procesos judiciales serios contra todo culpable comprobado
🔥 Investigación de fiscales y agencias que negociaron impunidad
🔥 Responsabilidad financiera para quienes facilitaron o encubrieron
🔥 Transparencia con estándares humanos, no filtraciones irresponsables

Epstein murió.
Pero la red que lo hizo posible sigue viva.

Mientras el poder compre silencio,
mientras la justicia tenga precio,
mientras las víctimas sean daño colateral…

Esto se va a repetir.

Y desde aquí lo decimos sin miedo:

No queremos más chivos expiatorios.
Queremos que caiga el sistema completo que protege abusadores.

Porque la verdadera obscenidad no fue un hombre rico criminal.
Fue un Estado entero permitiéndolo.

Leave a comment