Columna XXVI– “Puerto Rico no será base de saqueo” 🔥✊

“La guerra es un negocio. Y el negocio es bueno cuando dura para siempre.” – Declaración atribuida al general Smedley Butler, USMC, 1933.

Estados Unidos no ha cambiado su estrategia desde que se convirtió en potencia mundial: sostener su economía a través de la industria militar. Hoy, en medio de una crisis interna sin precedentes, su único activo sólido sigue siendo su maquinaria de guerra. Y en su mapa, Puerto Rico no es un país: es un peón.

En su competencia global por el control de recursos, la mira está puesta en América Latina. El objetivo inmediato: el petróleo de Venezuela. La jugada siguiente: los minerales estratégicos que yacen en las montañas del sur, desde el Arco Minero del Orinoco hasta el litio en el triángulo que comparten Bolivia, Argentina y Chile.

Puerto Rico, enclave militar desde 1898, ofrece la ubicación “perfecta” para operar bajo la excusa de siempre: “narcoterrorismo” y “seguridad hemisférica”. La realidad es otra. Según la DEA y la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, la mayoría de la cocaína que entra a Estados Unidos lo hace por la ruta del Pacífico, no por el Caribe. Entonces, ¿qué buscan aquí? Petróleo. Minerales. Dominio geoestratégico.

“Quien controle el Caribe, controlará las Américas.” – Adaptación del principio geopolítico de Alfred Thayer Mahan.

El despliegue de milicia estadounidense en nuestras costas, con ejercicios “contra el narcotráfico” que coinciden con tensiones políticas en Venezuela, no es coincidencia: es la misma coreografía imperial que hemos visto en Medio Oriente, Asia y África. Primero militarizan, luego asfixian económicamente, y finalmente abren la puerta al saqueo de recursos bajo contratos y corporaciones “amigas”.

Y aquí entra la complicidad interna: figuras políticas coloniales que, en vez de defender el territorio, legitiman estas acciones con sonrisas y discursos vacíos. Jennifer, la arrodillada, prefiere la foto con uniformados que escuchar el clamor del pueblo que dice basta.

Puerto Rico no es una base. No es un portaaviones fijo en medio del Caribe para el juego geopolítico de Washington. Es tierra viva, con un pueblo que no olvida Vieques, que recuerda los bombardeos, las expropiaciones y la contaminación de su suelo y su mar.

“Nos quisieron enterrar, pero no sabían que éramos semillas.” – Proverbio popular de resistencia.

Frente a esta amenaza, el miedo no puede paralizarnos. Hay que documentar, denunciar y tejer alianzas con el Caribe y América Latina. La militarización de Puerto Rico no es un problema aislado: es una pieza en la maquinaria de guerra que amenaza a toda la región.

La historia nos ha enseñado que la resistencia comienza con la palabra, crece con la organización y triunfa con la solidaridad. Si ellos vienen por nuestros recursos usando nuestra tierra como lanzadera, nos encontrarán de pie, con la memoria encendida y la dignidad como escudo.

Puerto Rico no será base de saqueo. El Caribe no se arrodilla.

Desde el Balcon de Lucia…

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